HISTORIA DE LA BANDERA DE ARAGÓN, SI, de ARAGÓN (no de Cataluña)

1.- INTRODUCCIÓN “EL TRATADO DE CORBEIL”

JUAN VANRELL NADAL

“Según el ordenamiento político internacional y su jurisprudencia, la actual Cataluña era territorio francés y así fue hasta el 16 de julio de 1258.Tengo delante de mí un mapa europeo de la época,“Chrétíenté d’Occident à l’an de grâce 1235”. En él no consta referencia alguna a Cataluña”

Mariano Bendito excepcional historiador balear, hecho a sí mismo a base de investigaciones, estudios en bibliotecas y lecturas fidedignas. Ha encontrado el “Tratado de Corbeil” (1258) escrito en latín y se lo ha enviado a JUAN VANRELL NADAL para que lo traduzca. Es un texto farragoso, si bien de fácil comprensión.

Se trata de un documento interesante y transcendente. Pone de relieve una irrefutable realidad histórica que derriba estrepitosamente la mentira estrafalaria de los ahora llamados “países catalanes”.

El actual territorio catalán está enmarcado como territorio francés. No es error. Los ocho condados autónomos de lo que es hoy Cataluña pagaban entonces vasallaje feudal a la corona francesa.

Por esto el citado Tratado se inicia con estas palabras: ”Es universalmente conocido que existen desavenencias entre el señor rey de Francia y el señor rey de Aragón, de las Mallorcas, y de Valencia, conde de Barcelona y Urgel, señor de Montpellier; por lo que el señor rey de Francia dice que los condados de Barcelona, Besalú, Urgel, etc. son feudos suyos; y el señor rey de Aragón dice que tiene derechos en Carcasona, Tolosa, Narbona, etc.”

Se deduce que los condados de la parte española estaban mejor relacionados con Aragón y que los del sur de Francia, con el rey francés. Siguiendo consejos de “hombres buenos” el rey francés (Luis IX) cede a Jaime los condados de la parte española y el aragonés cede a Luis sus derechos en la parte francesa. Este es en síntesis el Tratado de Corbeil. Su importancia histórica transcendente es que se firma 29 años después de la reconquista de Mallorca y 20 de la de Valencia.

Ante este hecho contrastado internacionalmente caen por su base muchas falsedades que se enseñan en libros de texto:

1.- Es falso que “la corona catalano-aragonesa” conquistara Mallorca y Valencia. Cataluña no existía entonces. ¿Qué invención es ésta de “corona catalana”?

2.- Es imposible que una Cataluña, inexistente política, jurídica, y hasta geográficamente tuviera lengua propia. ¿Cómo pudo dar la lengua catalana a Mallorca y Valencia? ¡Esto sí que es un milagro!

Después del Tratado, Jaime comenzó su labor legisladora comenzando por la moneda (1 de agosto, 1258. Jaime I legisla sobre la moneda de Barcelona), acercando políticamente los condados ya oficialmente feudatarios suyos. Con el tiempo todo el territorio se llamó Cataluña.

¿Qué lengua hablaban? Obviamente, el occitano, provenzal o lemosín propio del sur de Francia y condados de la Marca Hispánica. Lean libros magistrales de la también colaboradora de Baleares Liberal, Teresa Puerto, al efecto. La lengua catalana se llamó oficialmente “llemosí” hasta la segunda mitad del siglo XIX.

¿Comprenden por qué los historiadores pancatalanistas silencian siempre que pueden la verdad del Tratado de Corbeil?

¡Evidencia su impostura y su mentira!

2.- DATOS OBTENIDOS DEL COORDINADOR, RECOPILADOR

DOCTOR EN HISTORIA DON GUILLERMO FATÁS CABEZA

Todos conocemos la bandera de ARAGON, pero frecuentemente se desconoce su verdadero origen o incluso se tiene una idea errónea de este.

También todo el mundo sabe que nuestra bandera regional es igual a la de las comunidades catalana y valenciana -o casi igual- pero muy pocos conocen las motivaciones de esta multiplicidad de comunidades con una misma bandera.

A través de estas breves líneas voy a intentar aclarar algunas ideas principales. La bandera aragonesa está compuesta de dos elementos principales: la bandera propiamente dicha y el escudo que campea en su centro. La bandera aragonesa es cuatribarrada y lógicamente tiene cuatro barras y no ocho, como se suele decir. Estas barras se denominan en la ciencia de la heráldica gules, que quiere decir barra roja, y se plasman en nuestra bandera sobre campo de oro, dando así la apariencia de ocho barras (rojas y oro), alternativamente.

El ORIGEN y la paternidad de la bandera aragonesa es POLEMICO. Durante muchísimos años se dio verosimilitud a una leyenda del historiador catalán Muntaner según la cual, en el siglo IX, el Conde catalán Carlos el Calvo, conmovido ante las heridas sufridas en combate de su servidor Wifredo el Velloso, introdujo cuatro dedos de su mano en las heridas y, manchadas sus yemas en sangre, dibujo en la pared de la estancia cuatro trazos rojos, dándoselos como enseña a él y a sus descendientes.

Es en esta historia donde se apoyan los historiadores catalanes para atribuir a su comunidad la paternidad de la bandera cuatribarrada.

Ya en este nuestro siglo, historiadores aragoneses demostraron la FALSEDAD DE LA LEYENDA de Muntaner. La tesis es demoledora: Carlos el Calvo y Wifredo el Velloso no fueron contemporáneos, e incluso vivieron en siglos distintos…..

Sorprendentemente, los ridículos políticos catalanes de la actualidad, ignorando los hechos científicamente demostrados se empecinan en mantener el supuesto origen catalán de nuestra bandera.

Estos mismos historiadores aragoneses, después de larguísimas investigaciones y de recopilar datos en fuentes históricas conservadas de la Alta y de la Baja Edad Media, expusieron su tesis sobre el origen de la bandera cuatribarrada, aportando además datos abrumadores.

Tenemos conocimiento por primera vez de la bandera cuatribarrada a mediados del siglo XI y, hasta 1.707 representará a la Casa Real de Aragón. Sólo a partir del siglo XIII representará a un territorio, el de la Corona de Aragón.Nuestros vecinos y sin embargo queridos catalanes no podían disponer de pendón o bandera, ya que esta era prerrogativa exclusiva de Reyes y CATALUÑA, COMO CONDADO, no disponía de ese privilegio.

Pero el origen primero de los gules es muy épico, muy de acuerdo con el carácter aragonés. Los guerreros aragoneses se defendían con un escudo circular de madera. Lógicamente, por muy resistente que sea la madera con la que el infante confeccionaba su escudo, este se quebraba fácilmente ante los envites y golpes de las armas metálicas del enemigo. Para evitar esta complicación, los guerreros aragoneses reforzaban su escudo con cuatro tiras metálicas colocadas paralelamente. Si a esto unimos la costumbre de pintar la impedimenta de batalla de colores vivos y agresivos, ya podemos imaginar de qué color pintaron los soldados aragoneses las tiras metálicas de sus defensas, de rojo, el color que más agresividad representa.

Respecto al campo o fondo en oro de la bandera, su origen se encuentra en el enfeudamiento o vasallaje del rey aragonés Sancho Ramírez con la Santa Sede. Era costumbre que el Papa concediera a sus vasallos el campo dorado, que era de mayor dignidad que el plateado.

Como conclusión a estos esbozos históricos, señalar que la representación de nuestra bandera más antigua conocida se encuentra en unos frescos del castillo de Alcañiz, datados de entre finales del siglo XII y principios del XIII. Señalar también que algunos historiadores encuentran en nuestra bandera regional el origen de nuestra bandera nacional. En un principio, nuestra bandera nacional fue la enseña de la Marina Real, y una de las candidatas fue la bandera cuatribarrada. Si bien su diseño era muy atractivo, no fue finalmente seleccionada porque en las distancias marinas, mayores habitualmente que las terrestres y debido a un efecto cromático, asemejaban ser de color naranja. Finalmente, y tomando como base a la bandera cuatribarrada se diseño la bandera de la Marina Real con dos gules en campo de oro, o lo que es más conocido hoy, la bandera roja y gualda española.

3.- BARRAS ARAGONESAS-ESCUDO DE ARAGÓN

NOTAS TOMADAS DE D. VICENTE GINER BOIRA

De todos es conocida la mentira extendida por los catalanes sobre Wifredo el Belloso, no nos extenderemos sobre ello y así lo hacemos cumpliendo el deseo de los historiadores.

Pasemos a demostrar nuestra TESIS, en la época de los primeros siglos de la Reconquista, los guerreros defendían su cuerpo con escudos que se embrazaban en el brazo izquierdo o derecho, según fueran diestros o zurdos para proteger su cuerpo y sobre todo su corazón, de las armas enemigas, lanzas, flechas, espadas llevando su espada o su lanza en la mano contraria a la del escudo.

En la época a la que nos referimos esos escudos eran un sencillo armazón de madera dura, recubierta de cuero grueso el cual recibía los golpes que se les lanzaban.

Más adelante fueron de metal los de las personas más pudientes, pero la tropa seguía llevando los de madera y cuero que eran mucho menos pesados, y más manejables.

  • Como la historia nos ha demostrado y siempre ocurre, se van perfilando diseños que diríamos únicos, y así uno de ellos fue el construir un armazón de maderas entramadas que producía una superficie CURVA donde una serie de barrotes o maderas verticales y paralelas permitían extender cómodamente el cuero sobre ellas. Este cuero con las inclemencias del tiempo y el paso de los ríos con ellos iba estirándose y acoplándose a la armadura de madera, lo cual producía en la superficie exterior del cuero unos relieves, que se correspondían con el molde interior, produciendo un relieve acanalado, marcándose a la vista de las gentes unas líneas verticales que terminaron llamándose varas o barras.
  • Ya tenemos las siluetas de las barras en los escudos, de los propios monarcas y nobles de Aragón posteriormente el arte de la policromía hizo el resto, sobre esos cueros se pintaban los emblemas distintivos de los guerreros, para que las gentes supieran donde estaba su Jefe.
  • Toda esta simbología va a marcar es, en definitiva la que va a formar la ciencia de la Heráldica.
  • El símbolo que fue aceptado como representativo de Aragón y de su Rey, fue el escudo de cuero con relieve de barras verticales, que posteriormente fue policromado, alternando el rojo y el amarillo, hasta que fueron adoptadas definitivamente las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo, lo que significaba la vinculación a Roma.
  • Ahora bien, este escudo no lo llevaron los Condes de Barcelona, excepto el último de ellos, es decir Ramón Berenguer IV el Bueno, y lo llevo precisamente al ser Principe consorte de los aragoneses, por matrimonio con Doña Petronila Reina de Aragón.
  • Esta reina de los aragoneses era la hija única de Ramiro II que siendo monje el Papa obligó a salir del convento, aceptar la corona e incluso casarse para tener sucesión dispensándole para ello de los votos de castidad.
  • Cuando su misión estuvo cumplida se volvió al convento, comprometiendo en matrimonio a su hija de dos años con Ramón Berenguer IV el Bueno, este espero a que su mujer Doña Petronila alcanzara la pubertad y la edad suficiente para confirmar el matrimonio y quedar formalizada de verdad la unión del Reino de Aragón con el condado de Barcelona.
  • Los esponsales con su ceremonia se realizaron en 1137, y Berenguer IV Conde de Barcelona no usó del emblema de las Barras de Aragón hasta 1157 (o tal vez hasta 1150), debemos afirmar que aunque gobernaba con el beneplácito de su suegro y de sus nobles, no se consideraba Principe de Aragón hasta que el matrimonio no fue consumado.
  • Pues pudieran haber ocurrido muchos acontecimientos, contrarios, fue entonces cuando ya teniendo herederos, se sintió de verdad Principe de Aragón y es a partir de ahí cuando apareció por primera vez en la historia un Conde de Barcelona llevando en las gualdrapas de su caballo y en su túnica todas las barras de Aragón.
  • Esta cuestión nos la ha dejado probada el cultísimo investigador valenciano FELIPE MATEU I LLOPIS en Valencia a 15 de Abril de 1977.
  • La prueba de los sellos y las monedas que Felipe MATEU nos aporta, son el mejor testimonio de cuanto aquí dejamos escrito.
  • Por tanto las barras son de Aragón y no catalanas aunque después de estos acontecimientos los Condes de Barcelona, El Reino de Valencia, Baleares, Sicilia, Nápoles, la ciudad valenciana de Alguer e incluso el sur de Francia tengan en sus escudos heráldicos la señal “DEL REY “como prueba de que todos ellos formaban parte de la gloriosa Corona de Aragón, como así aparece en documentos, testimonios, historia, escudos, pinturas, tablas, manuscritos, ilustraciones, pergaminos, bordados y tejidos.
  • En pequeños detalles que componen la Historia, encontramos la explicación de grandes cosas de Nuestra Historia.
  • Fijémonos en otro detalle Alfonso II, hijo de Ramón Berenguer IV el Bueno usó las barras de Aragón y no el escudo heredado de su padre, pues era inferior al de los Reyes de Aragón ya que el escudo de su padre era de Conde de Barcelona, el escudo que quedo fue el del Reino.
  • A pesar de ser transmitido por línea femenina. Ya que es bien sabido que en esa época los catalanes instaron en nombrar Rey a Ramón Berenguer IV, pero no pudo realizarlo por no ser de estirpe Real, como recientes publicaciones han probado.
  • Esta es por tanto la Razón por la cual siempre quedó a los Reyes de la Corona de Aragón el escudo que primitivamente perteneció en exclusiva a dichos monarcas.
  • Quedando después unida a España unido también a los otros cuarteles de León, de Castilla, de Navarra, y de Granada, en el escudo que hoy tenemos como emblema de nuestra ESPAÑA.
  • Esas son las cuatro barras de Aragón que nos trajo el Rey Jaime I en su escudo y nos las dejó a VALENCIA, como propias por el amor inmenso que a nuestro Reino tuvo toda su vida.

EL DESENGAÑO DE UN CATALAN

Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro". Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera ( la Senyera ). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas ( Chirucas , marca de calzado ], y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos.

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada , otro mito.

Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una "ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo. Si estás de acuerdo difúndelo para conocimiento de todos.

REYES DE ARAGON

Ramiro I (1035 – 1063).- Ramiro I se erige en Rey de Aragón al recibir el condado del mismo nombre una vez fallecido su padre, Sancho Garcés III “El Mayor”, entre sus hijos, correspondiéndole a Ramiro el antes citado condado de Aragón convertido en reino. Con él se inicia esta dinastía monárquica y la conformación del Reino de Aragón.

Sancho I (1063 – 1094).- En 1076 es también reconocido como rey de Navarra tras el asesinato de su primo y anterior rey navarro Sancho IV. Reinó en Navarra como Sancho V y en Aragón como Sancho I.

Pedro I “El de Huesca” (1094 – 1104).- Hijo de Sancho I de Aragón y V de Navarra, quien en el asedio de Huesca fallece teniendo que asumir su hijo Pedro los tronos de Aragón y Navarra en medio de dicho asedio, cayendo finalmente Huesca en manos cristianas en 1095 y acabando así la labor que comenzó su padre hasta encontrar la muerte –de ahí el apelativo de “El de Huesca”-. En 1101, Sancho I fallece sin dejar descendencia viva. Pues tuvo dos hijos que fallecieron antes de que la muerte le llegara a su padre.

Alfonso I “El Batallador” (1104 – 1134).- Hermanastro de Pedro I “El de Huesca” e hijo de Sancho I. Destacó por sus campañas militares. Fue el conquistador de uno de los reinos Taifas que más se resistió: Zaragoza, tras siete meses de ser sitiada. Sus campañas llegaron a las faldas del reino de Granada. Fortaleció de esta forma el reino de Navarra y Aragón. A su muerte, no dejó descendencia –a pesar de estar casado con Urraca de Castilla- y legó los dos reinos a las órdenes militares. Sin embargo, la resistencia de los nobles provocó que en la ciudad de Jaca asumiera el trono su hermano Ramiro II, cuya vida cenobítica tuvo que abandonar para ocuparse del reinado que le correspondía por linaje directo. El Batallador por razones obvias. Siempre fue un hombre dedicado en cuerpo y alma a las armas. Se encontraba más a gusto con sus hermanos de armas que en la corte palaciega. Al parecer, fue un gran devoto de las órdenes militares. Se conjugaban en ellas la religiosidad y la milicia. El Batallador por una vida entregada a la lucha y a la guerra.

Ramiro II “El Monje” (11034 – 1137).- Con la llegada al trono de Ramiro II, el reino de Navarra dejó de estar anexionado a Aragón, fijándose de nuevo fronteras y haciéndose cargo del viejo reino navarro García Ramírez IV “El Restaurador”. Tuvo que ser un hombre al que le tocó reinar, lo cual lo llevó con cierta resignación. Fijó su reinado en el afianzamiento de la descendencia del reino y para ello se casó con Inés de Poiteu con quien tuvo una hija de nombre Petronila. Llegó a un acuerdo con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer, para que este se hiciese cargo de la corona de Aragón hasta tener descendencia entre él y Petronila, quedando de estar forma anexionado el condado de Barcelona con el reino de Aragón. En 1137, Ramiro II abandona las tareas de gobierno volviendo a la vida monástica. Ramón Berenguer, como queda dicho, se convierte en una especie de regente hasta poder trasladar el reino a su futuro hijo. Siempre con la supervisión de Ramiro II, ya dentro de su vida religiosa. El Monje por razones obvias.

Petronila (1137 – 1162).- Reinó sobre el papel tras el abandono de su padre Ramiro II, hasta la muerte de su marido Ramón Berenguer que es cuando deposita las funciones de gobierno en su hijo, Alfonso II.

Alfonso II “El Casto” (1162 – 1196).- Fue en buen aliado de los reinos cristianos. Intentó hacer un gobierno dirigido al bienestar de sus súbditos y a mejorar sus pésimas condiciones de vida. Llevó una vida sobria, sin grandes excesos en ninguna de los distintos ámbitos de la vida. También llamado El Trovador. Más aficionado fue a las artes, a la poesía y a la vida intelectual que a la dureza de las labores de gobierno. Fue protagonista, incluso, de algunos romances que se cantaban por los trovadores.

Pedro II “El Católico” (1196 – 1213).- Importante rey aragonés. Fue el primer rey que comenzó a mirar fijamente al Mediterráneo, donde el reino se extendería en los siguientes años. Participó en la importante Batalla de las Navas de Tolosoa. Curiosamente luchó por sus súbditos hasta encontrar la muerte en Muret, cuando defendió a los occitanos que eran brutalmente agredidos por las hordas católicas, ante el problema que significó la proliferación de la fe cátara o Albigense. Llegó a ser excomulgado por esta acción de defensa de sus dominios en el sur de Francia. Pero antes de llegar todo el problema cátaro, y por llegar hasta Roma y se dejarse coronar y ungir por el Papa Inocencio III fue nombrado por el Santo Pontífice como El Católico. Con este apelativo pasó a la posteridad.

Jaime I “El Conquistador” (1213 – 1274).- A la muerte de su padre, Pedro II, él contaba con la edad de cinco años, con lo que el reino estuvo en manos de regentes, nobles, que hicieron una política que les diera más independencia y poder. En 1225, Jaime I alcanza la mayoría de edad asumiendo las responsabilidades del trono y restando los privilegios autoproclamados por sus regentes. Conquistó Mallorca y Valencia –repartiendo con Alfonso X El Sabio esta zona correspondiéndole al rey de Castilla la zona de Murcia-. Una vez creadas las fronteras del reino aragonés, Jaime I llevó una política de diversificación de reinos. No anexionó a Aragón ninguno de los terrenos conquistados y creó de esta forma el reino de Mallorca y el reino de Valencia. Dos años antes de fallecer, abdicó en sus hijos Pedro y Jaime. Éste hereda Mallorca y los condados minúsculos de Barcelona mientras que Pedro recibe el reino de Aragón el de Valencia y el condado de Barcelona. Destacar de este rey que intentó organizar una Cruzada en Tierra Santa que no obtuvo, finalmente, el visto bueno del Papa Gregorio X. El Conquistador fue llamado por razones obvias.

Pedro III “El Grande” (1276 – 1285).- Rey de Aragón y de Sicilia. Llegó a conquistar Sicilia y pelearla después con su hermano Jaime. Por la pomposidad y la puesta en escena de todo cuanto hacía le hicieron meritorio de llevar este apodo.

Alfonso III “El Liberal” (1285 – 1291).- Recibió la corona de Aragón. Al morir sin descendencia, deja el trono a su tío Jaime II. Por la ecuanimidad a la hora de tomar una decisión, y por ser persona de escuchar antes de tomar decisiones, así de reflexionar en los pros y contras de cualquier mandato real. Existen también hipótesis que indican que fue rey entregado a las bajas pasiones –ésta no fue una afición aislada en este monarca solamente, sino que proliferó en muchos más- y que por las buenos dispendios que proporcionaba a quienes les preparaban acompañantes de alcoba recibió el nombre de Liberal.

Jaime II “El Justo” (1291 – 1327).- Tío de Alfonso III, recibió de su padre Jaime I el Conquistador, el reino de Sicilia y algunos minúsculos de Barcelona. Con él, vuelve de nuevo a reunificarse el reino que su padre había fragmentado en varias parcelas o reinos. Promulgó el Privilegio de la Unión, por lo que los tres reinos de Aragón, Cataluña y Valencia serían indivisibles. El Justo fue llamado preservar la unión de los distintos reinos.

Alfonso IV “El Benigno” (1327 – 1336).- Por su apacible carácter, fue llamado El Benigno.

Pedro IV “El Ceremonioso” (1336 – 1387).- Uno de los reyes que más duró en el trono en toda la Reconquista. Por su gran interés por el boato y los buenos modales en la corte. Llegó a redactar una normativa que regulaba el protocolo en la Corte y los más esmerados gustos. Por ello, fue llamado El Ceremonioso.

Juan I “El Cazador” (1387 – 1395).- Fue un rey siempre mal aconsejado, poco dado a las tareas de gobierno. La reina consorte, doña Violante, siempre estuvo más atenta a dichas tareas que el mismo Rey quien siempre estuvo más atraído por la caza. Por su afición a la caza, fue apodado con este apelativo. También se le llamó El Descuidado, por las mismas razones.

Martín I “El Humano” (1395 – 1410).- Fue Martín hermano de Jaime I El Cazador, que murió sin descendencia. Asumió el trono con avanzada edad. Fue hombre culto, inteligente y, en cierta forma, cumplió con el arquetipo del Rey Renacentista. Interesado siempre por el bienestar de sus súbditos y por la vida elevada. Sin duda, un rey interesante. Su hijo Martín “El Joven”, murió y, a muerte del Rey, deja el trono sin descendencia. De esta forma se inicia un vacío de poder. Se determinó entre representantes de los reinos de Cataluña, Valencia y Aragón votar entre cinco candidatos al trono. Sería reconocido como rey aquel que sacara mayor número de votos siempre y cuando, al menos, recibiera un voto de cada uno de los tres reinos participantes en dicha votación. Pasó a ser El Humano por su perfil humanista.

Fernando I de Antequera “El Justo” (1412 – 1416).- Elegido por la junta erigida al efecto de nombrar rey en Aragón. Fernando era hijo del rey de Castilla Juan I y de Leonor de Aragón, hija de Pedro IV “El Ceremonioso”. En el año en el que es designado como rey de la corona de Aragón, era regente de Castilla como tio de Juan II, que era menor de edad. Con la entrada de Fernando I de Antequera en la lista de reyes de Aragón, la casa Trastamara forma también parte del linaje dinástico de dicha corona, dominando de esta forma estos dos reinos de la península. Corrían los inicios del siglo XV. Antequera estaba bajo el poder árabe y las tropas cristianas venían del norte de la Península para reconquistar sus tierras. El Infante don Fernando de Aragón dudaba qué tierra tomar. Una noche se le apareció una joven resplandeciente rodeada de leones y le dijo que no dudase y que “Salga el Sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”. El Infante, junto a sus tropas, no dudó y fue a por Antequera, siendo retomada. La joven que se le apareció era Santa Eufemia, virgen y mártir calcedonense, que fue designada divinamente como Patrona de la ciudad de Antequera desde aquel 16 de septiembre de 1410, fecha que destaca por varios desenlaces en torno a la noche mágica e inolvidable de las candelas. Desde aquel entonces, fue empleándose esta frase que hoy aún perdura en muchas conversaciones.

Alfonso V “El Magnánimo” (1416 – 1458).- Hombre más interesado por sus dominios en el Mediterráneo que en la Península. De hecho, su corte se erigió en Nápoles, donde residía y gobernaba el Reino de Aragón. Por sus altas miras hacia el exterior del reino, fue llamado como El Magnánimo.

Juan II (1458 – 1479).- Casó con Blanca I de Navarra, siendo por tanto Rey consorte del reino de navarro y volviéndose de estar forma a unirse ambos reinos.

Fernando II “El Católico” (1479 – 1516).- De esta forma se llega a la figura de Fernando El Católico quien casó con Isabel I de Castilla, uniéndose ambos reinos para siempre.

Entrevista a Pedro Baños experto en geopolítica mundial